viernes, marzo 28, 2014
El próximo que me diga que los empresarios de Españistán son "buenas personas", que son las que crean empleo y por ello no debemos de "odiarl@s", que con el esfuerzo de su trabajo están creando riqueza para su país, que el despido libre es fundamental, que las cotizaciones a la Seguridad Social lastran el empleo, que mejor 10 días que 45 de indemnización, que no roban, que pagan todos sus impuestos en su país, que ganan poco, que....etc......que se vaya a la "mierda".
"La cadena despidió a 483 trabajadores en 2013 y los subcontrató después como “fórmula de supervivencia”"
"La cadena despidió a 483 trabajadores en 2013 y los subcontrató después como “fórmula de supervivencia”"
"Desarmar a los violentos" - Isaac Rosa.
"Desarmar a los violentos" - Isaac Rosa.
"Es urgente desarmar a los violentos antes de que ocurra una desgracia. Y puestos a desarmar, empecemos por quitarle la pistola a los policías que intervienen en protestas ciudadanas. Lo digo muy en serio: después del calentón de estos días, viendo que ya ha habido dos armas desenfundadas, y a la vista del estado de ánimo de algunos agentes, es una irresponsabilidad que en la próxima manifestación los antidisturbios lleven un arma de fuego en la cartuchera.
En ninguna manifestación de los últimos años ha habido necesidad de disparar. Tampoco en la del pasado sábado, donde por mucho que se repita no estuvo en riesgo la vida de ningún policía. No más de lo que lo haya podido estar la vida de muchos manifestantes en estos años, cuando un porrazo o un pelotazo mal dados podían haber causado más que heridas. Las unidades antidisturbios tienen recursos suficientes para neutralizar cualquier situación sin necesidad de disparar, así que dejen las pistolas en el armero antes de ponerse el casco la próxima vez, y nos ahorramos accidentes.
El siguiente paso en el desarme de los violentos es el desarme verbal, para desactivar esa otra violencia: la de quienes desde el sábado repiten una y otra vez que se está rifando un muerto, que los “violentos” buscan un policía muerto o un cadáver propio para incendiar más la calle, e insisten en informaciones que se acaban demostrando falsas, pero que siempre contienen el mismo lenguaje: matar, muertos.
Ayer hablaba el director general de la Policía de “ escalada de violencia”, y la primera escalada de violencia que hay que detener cuanto antes es la verbal: los ánimos de unos y otros están demasiado encendidos, y no admiten una sola gota de gasolina retórica. Tanto los manifestantes que llevan años aguantando golpes, como los agentes que el otro día se llevaron lo suyo, y los policías que no recibieron pero se sienten solidarios con sus compañeros, necesitan ser enfriados antes del próximo enfrentamiento.
La dramatización no beneficia a nadie. Y por mucho que repitan una y otra vez los vídeos del sábado, hay que decir que el 22M no pasó nada tan excepcional. El parte médico final fue el mismo de tantas manifestaciones en los últimos años: dientes rotos, cabezas abiertas, traumatismos, conmociones cerebrales. La única diferencia fue que esta vez el dolor estuvo más repartido: recibieron también los policías, mientras que los manifestantes (que también se llevaron lo suyo el sábado) llevan años recibiendo porrazos, pelotazos, patadas.
En ese dolor mal repartido de los últimos años, la mayoría de las veces se trató de ciudadanos agredidos sin provocación previa, sin estar encapuchados ni haber lanzado una sola piedra. La colección de imágenes de abusos policiales está ahí para quien quiera verla, y también ayuda a entender lo que sucedió el sábado: cómo además de los infiltrados propios y ajenos pudo haber también manifestantes que, sin estar en la primera fila, sin venir de casa con piedras en los bolsillos, se quedaron allí, abultaron la retaguardia, jalearon los ataques a la policía o incluso tiraron alguna piedra. ¿A alguien le sorprende, después de tantos golpes, multas, detenciones e identificaciones indiscriminadas, redadas, maltrato, chulería y sobre todo impunidad?
Para completar el desarme, habría que desarmar también a quienes tiran piedras o arrancan señales de tráfico para golpear, por supuesto. Pero ese desarme no es tan sencillo, no se resuelve con un cacheo, ya que la calle es un arsenal contundente al alcance de cualquiera. Lo difícil es desarmar los argumentos con que algunos justifican el apaleo al policía: el historial de golpes recibidos, la criminalización de la protesta –incluida la pacífica-, la falta de vías democráticas para encauzar el malestar, el menosprecio de los gobernantes, el saqueo y la impunidad que llaman crisis. Todo eso va en la mochila de algunos “violentos”, y nadie parece interesado en desarmarlos de argumentos, quitarles los motivos para usar la violencia.
Insisto: estamos a tiempo de evitar ese muerto que algunos lamentan sin que se haya producido. Pero para eso hay que desarmar cuanto antes a los violentos. Antes de que sea tarde".
43 canciones de dibujos animados.
1. Avatar: The Last Airbender 00:00
2. Transformers 00:14
3. Pokemon 00:17
4. Captain Planet 00:23
5. X-Men Evolution 00:27
6. Sailor Moon 00:35
7. Neon Genesis Evangelion 00:39
8. Powerpuff Girls 00:43
9. South Park 00:52
10. CatDog 00:56
11. G.I. Joe 01:03
12. Family Guy 01:08
13. Pinky and the Brain 01:15
14. Pink Panther 01:19
15. Dexter's Laboratory & Rescue Rangers 01:24
16. Spiderman 01:37
17. Inspector Gadget 01:44
18. Adventure Time 01:54
19. Babar & Gummi Bears 02:03
20. Madeline 02:07
21. Smurfs 02:13
22. Doug & Rugrats 02:18
23. Care Bears 02:30
24. Dora the Explorer 02:34
25. Rocko's Modern Life 02:39
26. Spongebob Squarepants 02:42
27. Futurama & Magic School Bus 02:47
28. Muppet Babies 02:53
29. The Simpsons 02:57
30. Hey Arnold! & Peanuts 03:02
31. He-Man (Masters of the Universe) 03:10
32. Dragon Ball Z Kai 03:12
33. Thundercats 03:18
34. Teenage Mutant Ninja Turtles 03:23
35. Johnny Bravo 03:32
36. Anamaniacs 03:39
37. Tiny Toon Adventures 03:51
38. Goof Troop 03:56
39. Duck Tales 04:01
40. Bobby's World 04:07
41. The Jetsons 04:12
42. The Flintstones 04:17
43. Looney Tunes 04:24
Ya estamos doblando el Cabo de Buena Esperanza.....en 2014 vuelve el "Crédito"!!!!!!......y lo dice un hombre que lo ha pasado y lo sigue pasando muy mal durante la crisis.
"Corta los cables".
No pagues más recibos de la luz
Sin fallos, manteniendo tus niveles de CONFORT y COMODIDAD. La tecnología renovable y sus reducidos costes te lo permiten
Asesinar a una cucaracha no es violencia contra el reino animal,.....es simplemente una cucaracha.
Gobierno de Españistán.
Gobierno de Españistán.
jueves, marzo 27, 2014
El lider de la patronal murciana de empresarios "memos" murcianos (EMM), Chirrisurf: "¿Por qué los empleados no se bajan los pantalones cuando me de a mi la gana y utilizo sus bonito culos para darme placer, y sin coste alguno?
La culpa de la quiebra de las autopistas la tienes tu.
La culpa de que las autopistas de peaje estén en quiebra es tuya......como dijo Ramón Pérez Maura, el 26/03/2014 en "Al Rojo Vivo" de La Sexta: "ahora,....también,.....también hay que decir que...los españoles somos fabulosos, porque, yo por ejemplo, confieso que soy un usuario habitual de las radiales, especialmente de la radial 5,...¡yo me quedo pasmado! los domingos por la tarde entrando en Madrid por la Nacional 5, que hay atasco, retención, estas parado, acelerones, frenazos,...llegas a la radial y ¡no la toma nadie!.....cuando te cuesta 4 euros 3 euros y pico, ¡pero te gastas mucho más en gasolina en el atasco,......, que en la radial!.....pues nada....continuas en el atasco y a la radial nos vamos cuatro "monos", y encantados de que este vacía..."
claaaaro!!!!!....la culpa es tuya....ciudadano....porque no eres capaz de gastarte 4 euros en una autopista.....Porque ellos son "monos", pero los demás somos unos "hijos de puta" que hemos dejado que se hundan las autopistas.
"Al Rojo Vivo" - 26/03/2014 (minuto: 47)
Aquí el "mono" listo:
claaaaro!!!!!....la culpa es tuya....ciudadano....porque no eres capaz de gastarte 4 euros en una autopista.....Porque ellos son "monos", pero los demás somos unos "hijos de puta" que hemos dejado que se hundan las autopistas.
"Al Rojo Vivo" - 26/03/2014 (minuto: 47)
Aquí el "mono" listo:
Cuando veáis a un rumano por la calle y tu pensamiento sea "¿qué hacen estos aquí?; ¿Por qué no se van a sus países?; ¿En que trabajan estos?"......recuerda que no nos separa mucho de ellos.
miércoles, marzo 26, 2014
Los neo-liberales catalanes privatizando otro servicio público.....para dárselo a sus amiguetes de las ETT.....y para repartir el dinero público entre entidades privadas.
4.716 casos de "falsos positivos" en Colombia.......No solamente los guerrilleros de las Farc han sido y son terroristas.
CatalunyaCaixa se ha ofrecido al Gobierno para salvar las autopistas de peaje.....y así devolver a la ciudadanía, de Españistán, lo que hicimos por ella, al ser rescatada.
martes, marzo 25, 2014
Por fin este Gobierno rescata a alguien que lo necesita.....y para que cuando dejen de ser "politicuchos" puedan utilizar la famosa "puerta giratoria".
Y gracias por salvar la autopista Cartagena - Vera......que sería de nosotros sin ella.
Liberales siempre!!!!!.....sobre todo cuando me interesa.
Y gracias por salvar la autopista Cartagena - Vera......que sería de nosotros sin ella.
Liberales siempre!!!!!.....sobre todo cuando me interesa.
"Lo de siempre" - Isaac Rosa.
"Lo de siempre" - Isaac Rosa.
"¿A quién le sorprendió lo que pasó el sábado al final de la manifestación? Mientras acompañaba una de las marchas durante el día, comenté y oí comentar varias veces: “Al final pasará lo de siempre, que reventarán la mani y nos quedaremos con las imágenes de los incidentes”.
Lo de siempre. Desde el momento en que la Delegación del Gobierno anunció un despliegue policial pocas veces visto, y alertó de la presencia de violentos, se puso en marcha la habitual profecía de autocumplimiento. Que por supuesto se cumplió. Y una vez más, hoy la delegada y sus afines pueden repetir lo de “ya lo dijimos”.
Así es: por mucho que insistamos en que lo fundamental fue la manifestación masiva, lo que al final queda es la imagen de las cargas policiales y las piedras arrojadas. Insistir en que hubo infiltrados, que la policía reventó el acto antes de terminar, o que el dispositivo de seguridad tuvo muchas zonas de sombra (algunos verán inoperancia, otros intencionalidad al dejar a unos cuantos agentes a merced de manifestantes previamente calentados a golpes), es necesario, hay que denunciarlo, pero no va a alterar el resultado.
Lo de siempre. La secuencia se ha repetido demasiadas veces en los últimos años: manifestación pacífica, minoría violenta, carga policial a la hora del telediario, y al final las imágenes de enfrentamientos ocupándolo todo. Y al día siguiente nos quejamos mucho, sí, y compartimos vídeos y relatos, pero a fuerza de repetirlo parecemos los aficionados de un equipo al que siempre perjudican los árbitros: nos vamos cabreados, convencidos de que nos han robado el partido, viendo mil veces la repetición de la jugada polémica, y sintiéndonos vencedores morales. Pero al final el partido lo ganan los otros, y se llevan los puntos, aunque sea dando patadas y con penaltis injustos.
A fuerza de perder partidos con trampa, la afición se desmoraliza, y acude al próximo partido sabiéndolo perdido de antemano: “Al final pasará lo de siempre”.
Algo habrá que pensar, porque “lo de siempre” va dejando por el camino heridos, multados, y el miedo de quienes otro día se irán antes a casa o no vendrán. "Lo de siempre" va también aumentando la rabia de quienes la próxima vez traerán los bolsillos llenos de piedras y necesitarán menos chispas para inflamarse. "Lo de siempre" provoca también el cansancio y la frustración de quienes ven pisoteado el trabajo de meses organizando una gran movilización para que al final pase “lo de siempre”.
No se trata de rendirse, abandonar el partido antes de empezar porque se sabe amañado, dejar de salir a la calle. Pero hay que reflexionar a fondo, y pensar cómo protegernos del juego sucio, cómo anticipar una respuesta a lo que no nos sorprende, a lo que ya esperamos. Eso incluye saber resistir las provocaciones, y controlar o aislar a quienes vienen ya calientes de casa, que también empiezan a ser "los de siempre".
Ya vale de lo de siempre. Porque en lo de siempre, de vez en cuando pasa algo más grave, y alguien pierde un ojo, un testículo, o cualquier día la vida. Ya vale".
El Hotel del Algarrobico recibirá el nombre de "Adolfo Suarez"......y los jueces del TSJA tendrán habitaciones reservadas.
Gracias por conservar una cosa tan fea.
Gracias por conservar una cosa tan fea.
lunes, marzo 24, 2014
"La memoria de Suárez" - Luis García Montero.
"La memoria de Suárez" - Luis García Montero.
"La pérdida de memoria es uno de los remedios mejor utilizados en la construcción de la España oficial. El alzheimer de Adolfo Suárez ha cumplido también su papel. Cuando Adolfo Suárez hijo convocó a la prensa para anunciar el fallecimiento inminente de su padre, sentí tristeza, y no por Suárez, que llevaba 11 años desaparecido, inexistente, sino por nuestro país, por el impudor del circo levantado sobre nuestra realidad.
Yo no voy a olvidar todas las manifestaciones en la que participé contra su política, contra los suyos, contra la España que representaba.
Pero Adolfo Suárez, ahora, tenía derecho a dejar de sufrir. La familia podía haberse limitado a emitir un comunicado anunciando su fallecimiento después de tantos años de enfermedad. No esperó a la muerte, convocó a la prensa para anunciar que se iba a morir y luego lloró delante de los periodistas. Las lágrimas falsas no conmueven, dan pena y vergüenza.
Siento respeto por la figura de Suárez. No me creo la mitología oficial de la Transición española, su colaboración con el Rey, sus labores en favor de la democracia. Cuando él era gobernador franquista y jefe del Movimiento, muchos miles de españoles pasaban por la cárcel como luchadores en favor de la democracia. Ejecuciones, torturas y represión fueron las realidades y las palabras que persiguieron a todos los verdaderos demócratas por encima de sus disputas y sus diferencias. Me siento heredero de todos ellos. Mi respeto va dirigido a todos ellos.
La importancia de Suárez como demócrata tiene poco que ver con su colaboración con el Rey. Más valor, sin duda, tienen sus diferencias. Al colaborar con el Rey, Suárez no fue más que uno de los franquistas que quiso perpetuarse en la España oficial. Su labor como demócrata empezó de verdad no al ser designado presidente de Gobierno por Juan Carlos I, heredero de Franco, sino al ganar unas elecciones.
Hoy quizás se nos olvida el verdadero lugar ocupado por el Rey en los años de la llamada Transición. Una prensa sumisa no tenía permiso para comentar su historia, sus historietas, sus amoríos, sus negocios. Juan Carlos ejerció durante años como heredero de un dictador. La prensa soportaba problemas incluso para publicar una foto de primer plano en la que el monarca no estuviese agraciado. Un Rey con una nariz grande podía convertirse en un conflicto de Estado.
En esa situación, Adolfo Suarez llegó a creerse la democracia. Se atrevió a recordarle al Rey que un presidente de Gobierno era alguien elegido por los ciudadanos, alguien que no dependía del poder borbónico. Eso le complicó la vida. Los lectores de Anatomía de un instante, el libro de Javier Cercas sobre el golpe del teniente coronel Tejero, han podido enterarse en muy buena prosa de los desprecios del Rey y de su actitud hostil contra Suárez. El heredero de Franco no resistía que un presidente democrático se sintiera independiente ante sus interferencias. La coyuntura que propició el golpe de Estado del 23 de febrero tiene que ver con el deseo de cambiar a Suárez por el general Armada, un militar de devociones monárquicas.
Suárez merece respeto por haber defendido la independencia de la política frente a las intervenciones de la monarquía. Y sufrió por ello. Y fue expulsado de la presidencia por ello. Por eso resulta tan patético el esfuerzo de la prensa oficial para extender la mitología de la amistad de Suárez y el Rey. Cuando ya no existía su padre, hundido en la nada del alzheimer, Adolfo Suárez hijo recibió un premio periodístico importante por una foto en la que colocó al expresidente Suárez con el monarca en actitud de complicidad. ¡Qué desprecio al valor del verdadero fotoperiodismo! Fue una manipulación escandalosa. El anuncio por anticipado del fallecimiento inminente ha supuesto otra manipulación para facilitar el circo mediático y para volver a los cánticos en favor de la Transición cuando el prestigio del Rey anda por los suelos.
Descanse en paz Adolfo Suárez, un personaje que debe pasar a la historia. Pero no por representar a sus compañeros, que se portaron con él como lobos descarnados, sino por haber asumido una dignidad muy extraña entre los suyos".
"Vamos a por ellos, coño", gritó un mando a los antidisturbios - Ruth Toledano.
"Vamos a por ellos, coño", gritó un mando a los antidisturbios - Ruth Toledano.
"Los antidisturbios cargaron violentamente el sábado contra la Marcha por la Dignidad cuando aún no eran las 9 de la noche (hora hasta la que estaba autorizada la manifestación), el coro de la Solfónica cantaba en un escenario abarrotado y la plaza de Colón, el paseo de Recoletos y las calles aledañas estaban llenas de miles de personas, entre ellas numerosos niños y personas mayores. Lanzaron gases lacrimógenos, apalearon con sus porras de metal recubierto, retorcieron brazos con brutalidad, dieron patadas y dispararon sus asquerosas pelotas de goma, que podrían haber dejado tuerto a alguien o matado a uno de esos niños.
La versión oficial asegura que todo empezó porque alguien lanzó objetos a los agentes. Pero los portavoces oficiales no tienen, desde luego, la más mínima autoridad moral para que creamos su versión. Si el Gobierno miente por sistema. Si el Ministerio del Interior miente por sistema. Si han mentido sobre los muertos de Melilla ante todos los medios de comunicación, ante los observadores internacionales y en el mismísimo Congreso de los Diputados, ¿cómo pretenden que creamos que la agresividad de los antidisturbios no fue una provocación preparada con antelación?
No nos creemos la versión oficial porque el hecho de haber dispuesto 1.700 efectivos de la Unidad de Intervención Policial ya era una declaración de intenciones: sabíamos que semejante e innecesario despliegue significaba que iban a cargar. ¿Por qué, si no, tantos antidisturbios para una convocatoria que, según Telemadrid (la misma fuente oficial, a fin de cuentas), solo congregó a 4.000 personas? ¿Por qué se produjeron los enfrentamientos justo a tiempo de enviar imágenes violentas a los telediarios de la noche? ¿Por qué se produjeron a una hora en la que la Marcha no había terminado pero al Ministerio del Interior le daba tiempo de preparar un enlace con fotos y enviarlo a la prensa para su publicación?
No nos creemos la versión oficial porque ya hemos visto otras veces a sus esbirros infiltrados entre los manifestantes para provocar unos enfrentamientos que interesan al Gobierno. El sábado les interesaban especialmente, pues el Gobierno necesitaba desvirtuar con violencia el éxito de la Marcha por la Dignidad, que fue multitudinaria, unida en la diversidad y pacífica. Tenían una poderosa razón para llevar a cabo esas bestiales cargas: si no la lían ellos mismos, las fotos que habrían quedado serían solo las de esa imponente masa de indignados. Ahora tenemos las de los destrozos y las de unos encapuchados que parecen manifestantes violentos pero ayudan a los antidisturbios a esposar a uno en el suelo (mientras, por cierto, le aplastan la cabeza con un escudo policial).
No nos creemos la versión oficial porque, dos días antes, el presidente de la Comunidad de Madrid, ese Ignacio González puesto a dedo a pesar de estar relacionado con diversos delitos y de dedicarse a perseguir periodistas, había comparado el contenido del manifiesto de la Marcha por la Dignidad con el ideario político de los neonazis griegos de Amanecer Dorado y había deseado que el sábado no se produjeran lesiones “para nadie” ni contra “el patrimonio de todos”. Ante tal don visionario y ante un análisis político de tal calado (que ayudó a enriquecer el portavoz de su Gobierno, Salvador Victoria, catalogando las mareas como “izquierda extrema” y diciendo que los sindicalistas andaluces “van a Venezuela en business”), no nos sorprende que los suyos tuvieran previsto reventar, sin más, la fuerza movilizadora de trabajadores, parados, desahuciados y otros cientos de miles de ciudadanos indignados.
No nos creemos la versión oficial porque Cristina Cifuentes ya había advertido en Twitter: “Acampar en Madrid está prohibido fuera de las zonas habilitadas específicamente para ello, y las Fuerzas de Seguridad harán cumplir la ley”. Es decir, tenía a sus huestes aleccionadas para cargar en cuanto hubiera el más mínimo indicio de acampada, como así fue: cuando los antidisturbios arremetieron contra la multitud, se había empezado a levantar un campamento en Recoletos, previsto para permanecer allí hasta el martes, pero unos minutos antes de que empezaran las cargas, decenas de furgones policiales ya se habían acercado a la zona donde se montaban las lonas. Cabe señalar la obviedad de que una acampada, esté o no prohibida, no constituye en sí misma un acto violento. Pero Cifuentes quiere demostrar al PP que tiene la mano suficientemente dura para liderar el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid como su partido considera que hay que hacerlo: a lo tonto, como Botella; a lo mafioso, como González; o a lo bestia, como ella.
No nos creemos la versión oficial porque, aún en el caso de que fueran alborotadores quienes comenzaron los enfrentamientos, los agentes antidisturbios están ahí (les pagamos por ello) precisamente para proteger el curso pacífico de la marcha y la seguridad de los manifestantes, y no, al contrario, para poner en grave peligro su integridad física y su vida. ¿Cómo pretenden que los creamos después de enterarnos de que el hijo del golpista Tejero dirigía una unidad de antidisturbios de la Guardia Civil hasta ser destituido por celebrar en el cuartel el aniversario del 23F? Teniendo en cuenta que esa es la clase de jefes que tienen los distintos grupos de “control de masas”, encaja a la perfección el comportamiento violento de la policía antidisturbios, a quienes el sábado en Colón uno de sus mandos jaleó al tejeril grito de “vamos a por ellos, coño”.
No nos creemos la versión oficial porque es el ministro Fernández Díaz, ese ministro, el de la “ley mordaza”, el de las vallas de Melilla, el de las mentiras sobre los inmigrantes ahogados mientras recibían disparos de pelotas de goma, ese ministro, el que defiende la actuación de los antidisturbios en Madrid y acusa a los manifestantes de atacarlos. ¿Es que piensa que le resta un mínimo de credibilidad?
Lo que pasó el sábado en Madrid es un gravísimo punto de inflexión en la ya intolerable represión del derecho a la protesta y a la manifestación. Es el peligroso estiramiento de la tensión entre una ciudadanía pacífica y un Gobierno de creciente sesgo dictatorial, tensión que no se ha vuelto definitivamente insostenible gracias al aguante, a la resistencia, a la templanza y a la responsabilidad de esta ciudadanía. Pero disparar pelotas de goma en una plaza con miles de personas, muchas de las cuales son ancianos y niños, se parece demasiado a una declaración de guerra. Viene a decir: “Podéis ser más de un millón y ser pacíficos. Nosotros diremos que sois violentos y que no pasáis de 4.000. Pero eso no es todo: vamos a disparar y podemos dar en la cara a vuestros hijos. Así que os lo pensáis antes de volver a la calle. Porque vamos a por vosotros, coño”".
martes, marzo 18, 2014
¿Por qué no trabajamos menos horas? - Luis Garicano.
Con estas propuestas hay que tener mucho cuidado, ya que no es lo mismo repartir el trabajo o tener más horas con la familia, que trabajar menos horas por salarios miserables, con despidos a diestro y siniestro, sustituir a trabajadores por becarios, etc.
¿Por qué no trabajamos menos horas? - Luis Garicano.
¿Por qué no trabajamos menos horas? - Luis Garicano.
"Durante el peor momento de la gran depresión el economista británico John Maynard Keynes publicó un optimista ensayo titulado Posibilidades económicas de nuestros nietos. En él predecía que disfrutaríamos de 100 años de elevadas tasas de crecimiento económico, tras los cuales la renta per cápita media en los países occidentales sería entre cuatro y ocho veces mayor que cuando se publicó el artículo en 1930. Como resultado de este fuerte incremento del bienestar, nuestro problema económico, que Keynes caracterizaba como “la satisfacción de nuestras necesidades básicas”, estaría resuelto. Esto permitiría que el ocio aumentara drásticamente, hasta el punto que nos bastaría con una jornada laboral de tres horas al día para alcanzar el nivel de vida deseado.
La primera parte de la predicción resultó correcta. A pesar de lo negras que parecían las cosas en 1930, y de lo negras que las vemos ahora, metidos en una nueva y profunda crisis, no cabe duda de que las ocho décadas que han pasado desde el pronóstico han supuesto un enorme crecimiento de la riqueza material. Si acaso, Keynes se quedó corto.
Por el contrario, la segunda parte de su predicción no pudo resultar más incorrecta. No sólo no trabajamos menos, sino que para muchos de nosotros, mantener el nivel de vida que deseamos supone estrés y angustia diarios. El número de tareas pendientes se acumulan. Llegamos tarde a casa, con los niños ya dormidos. Pasamos alrededor de una hora menos al día por adulto en actividades domésticas, pero este cambio no se transforma en ocio, sino en un sustancial aumento de la participación laboral de la mujer.
Esta paradoja parece aún más incomprensible cuando consideramos que la tecnología de la información y la automatización de las fábricas están eliminando la mayor parte de las tareas rutinarias y desagradables que ocupaban gran parte de la jornada laboral. Si no tenemos que buscar y archivar papeles o lavar la ropa a mano, ¿por qué no usamos ese tiempo para hacer lo que nos interesa?
De hecho, lo contrario parece suceder: la misma tecnología que reduce las tareas rutinarias permite que el trabajo invada gran parte de nuestras horas de ocio. Respondemos los correos electrónicos del trabajo por las noches y los fines de semana. Nos llevamos de vacaciones el ordenador portátil y lo usamos en parte para seguir en contacto diario con la oficina.
¿Cómo es posible que tanta automatización y tanto avance tecnológico no se hayan transformado en un incremento de nuestro ocio, de nuestro tiempo libre? ¿Por qué no estamos aprendiendo, como (erróneamente) pensaba Keynes que haríamos, a “experimentar las artes de la buena vida”?
Una primera respuesta a esta paradoja puede ser que, aunque no seamos conscientes de ello, sí ha aumentado considerablemente nuestro ocio. Nuestra esperanza de vida se ha incrementado en 20 años, y la edad de jubilación ha disminuido sustancialmente. Es por ello indudable que la fracción que pasaremos trabajando de las aproximadamente setecientas mil horas de vida que disfrutaremos en total, ha caído.
Pero esta no puede ser más que una respuesta parcial, pues deja aún un enorme interrogante cuando contemplamos nuestras apresuradas y estresantes vidas durante la edad laboral.
Otra solución parcial es que gran parte del nuevo ocio tiene lugar en la oficina. Durante la larga jornada laboral caben los cafés, las comidas, los cotilleos. Además, el trabajo en si es más interesante. De nuevo la respuesta es incompleta pues, ¿no desearíamos pasar nuestro ocio con nuestros familiares y los amigos a los que elegimos nosotros, en vez de los compañeros de trabajo que “nos han tocado”?
No podemos dar una respuesta satisfactoria a esta paradoja sin entender que una buena parte de nuestro consumo no está destinado a satisfacer necesidades absolutas, sino relativas. No aspiramos a tener un nivel elevado de consumo en sí mismo, sino a tener una posición concreta con respecto a nuestros pares. Por ello, muchos de los bienes que consumimos son “bienes posicionales”, como los llamó el economista británico Fred Hirsch. Su valor depende de lo que consuman los demás.
En parte esto es una consecuencia natural de la escasez. Muchos bienes son naturalmente escasos, y su consumo depende de que los demás no los consuman. Si la riqueza de los demás aumenta, yo tengo que pagar más para conseguirlos. Los bienes inmobiliarios en lugares particularmente deseables, son el mejor ejemplo de este fenómeno: el número de personas que pueden pagarse una casa en Chelsea, en el Barrio de Salamanca, en el Paseo de Gracia o con vista al mar, es limitado, y si los demás pueden pagar más, tengo que trabajar más para poder permitírmelo.
Pero hay otra razón: la competición por el estatus, que es una competición de suma cero (es decir, una en la que lo que yo gano, tu lo pierdes, como el tenis o el ajedrez). Si mis vecinos se compran una televisión plana de 40 pulgadas, y me importa mi estatus relativo, “necesito” tener una de 45 pulgadas. Si mi vecino tiene un Seat Ibiza, yo “tengo” que tener un VW Passat. No hay en este tipo de bienes necesidades objetivas, sino que “lo normal” se define por referencia a lo que consumen nuestros pares.
Que existen los bienes posicionales parece fácil de comprobar con un sencillo ejercicio de introspección, propuesto por el economista Robert Frank. Supongamos que nos dan a elegir entre vivir en una casa de 400 metros cuadrados cuando los demás viven en casas de 600 metros cuadrados, o vivir en una casa de 300 metros cuadrados cuando las demás casas son de 200 metros cuadrados. De acuerdo con Frank, la mayor parte de los que responden a esta pregunta prefieren la casa menor, siempre que esta sea más grande que la de los demás.
El resultado es que gran parte de la vida laboral se parece a la proverbial escalada armamentística. Trabajamos más para conseguir avanzar posiciones respecto a los demás, pero ellos responden trabajando más para conservarlas. Al final, estamos en el mismo sitio en el que empezamos, pero con menos horas de ocio.
¿Cómo parar la escalada? Convertir nuestra mayor productividad en más tiempo libre pasa en parte porque las políticas públicas permitan que ese ocio se posible. Hay que eliminar el presentismo, facilitar que la gente cumpla sus horarios, facilitar enormemente el trabajo a tiempo parcial. Si la externalidad descrita existe, también sería bueno que las políticas públicas penalicen el consumo más ostentoso con impuestos indirectos al lujo, y que la sociedad no admirara ese consumo.
Pero también es necesario que cada uno individualmente seamos consciente de lo que buscamos con nuestras elecciones. ¿Qué es lo normal? ¿Con referencia a qué grupo de pares estamos tomando esta decisión? ¿Realmente importa un carajo que nuestro vecino vea que tenemos un coche estupendo? ¿Cuántas horas más sin ver a nuestros hijos realmente queremos pasar trabajando para conseguir comprarnos ese coche?
Se trata, una vez más, de ser más productivos para vivir mejor. Hacer lo contrario, usando nuestras ganancias adicionales de productividad para empeorar nuestro nivel de vida es un malgasto del único recurso escaso que todos tenemos en nuestra vida: el tiempo".
Luis Garicano es catedrático en la London School of Economics y es autor de El dilema de España: Ser más productivos para vivir mejor”
lunes, marzo 17, 2014
Ya lo dije,.....ya solo nos quedaba el Principe Adam.....y el juez Pedraz.....para continuar con la "Justicia Universal" en Españistán.




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